El suelo es la base de todo sistema productivo ganadero. Su salud determina la calidad del forraje, la infiltración del agua, la biodiversidad microbiana y, en última instancia, la sostenibilidad del sistema. En la ganadería regenerativa, el suelo deja de ser solo un soporte físico para convertirse en un recurso vivo que puede recuperarse, nutrirse y fortalecerse con prácticas adecuadas.